He descubierto una forma de abrir ventanas en medio de las calles para observar el pasado y hacernos uno con él: Los grabados y dibujos decimonónicos realizados por artistas (para nosotros anónimos) vuelven a la vida transformados a través de una metamorfosis que les permite enfrentar cara a cara al ciudadano, sin pretensiones, sin la brecha del tiempo, expuestos, transparentes, frágiles y fuertes, como si fueran reflejos.